miércoles, 20 de mayo de 2009

EL CIERVO

EL CIERVO


Un hombre capturó un cervatillo, durante una cacería. Con el propósito de domesticarlo, lo llevó a su casa. En el portón, moviendo la cola y ladrando, salieron a recibirlo sus perros. El cazador, con el cervatillo en brazos, ordenó a los criados que contuviesen a los perros. Al día siguiente fue a la perrera con el corzo, el látigo en la mano, y lo acercó a las bestias para que lo olieran. Y así todos los días hasta que se acostumbraron al recién llegado. Al cabo del tiempo, ignorante de su propia naturaleza, el ciervo jugaba con los perros. Los embestía con dulzura, corría, saltaba entre ellos, dormía sin miedo a su lado. Temerosos del látigo, los perros le devolvían caricia por caricia. A veces, sin embargo, se relamían los hocicos. Un día el ciervo salió de casa. En el camino vio una jauría. Al punto corrió a unirse a ella, deseoso de jugar. Pronto se vio rodeado por ojos inyectados y dientes largos. Los perros lo mataron y devoraron, dejando sus huesos esparcidos en el polvo. El ciervo murió sin entender lo que pasaba.


LIEU TSANG-YEU
(VERSIÓN DE OCTAVIO PAZ)

6 comentarios:

CocodriloRojo dijo...

Y la moraleja cual es?, ¿No seas amigo de los perros?...

Jajaja, no es cierto, me gusto.. y mucho.

Enserio...

Miréia Anieva dijo...

Chingón, ¿no?
Bueno, no.. la neta no tanto, pero lo puse por proyección.

Kyuuketsuki dijo...

Es lo que sucede cuando te enfrentas a la realidad, cuando ves las cosas como son... y no estás preparado para ello. A mi asi me paso, pero al menos no morí.

Mauro Morgan dijo...

Gracias por compartir ésto.

Bele dijo...

Gracias por compartir mucho. Es maravilloso leerte. Gracias por eso.

Mauro Morgan dijo...

Querida querida querida -escribe
jajaja
Te quiero Mire